¿Cuál crees que es el papel de las mujeres en el campo y en el desarrollo de nuestros pueblos?. ¿Tienen cabida en los sindicatos agrarios? ¿Hay políticas adecuadas para el sector, tanto desde la junta de Castilla y León, como desde el Estado? En todos estos años de PAC, el sector ha ganado o perdido? ¿Es la sociedad en general, y sobre todo la urbana suficientemente conocedora de lo que son y representan los agricultores y ganaderos, hombres y mujeres del campo? ¿Tienes esperanza en conseguir la interlocución para el sindicato La Unión, a nivel ministerial, arrebatada tan injustamente? (mujerrural)
El papel de la mujer es fundamental. Tenemos una deuda de reconocimiento y de visualización del papel de las mujeres. Tenemos que avanzar mucho en la integración de las mujeres en los órganos de dirección de todas las organizaciones agrarias y de poner a su disposición todas las herramientas para que las reivindicaciones que estas tengan puedan llegar a aquellos sitios donde se toman las decisiones. Sin mujeres no puede haber desarrollo rural, pero el papel que éstas tienen que jugar en el desarrollo rural lo tienen que definir ellas mismas. La Unión de Campesinos tiene un área de mujeres en el que éstas toman sus decisiones y lo único que hacemos es servir de correa de transmisión de lo que ellas deciden. Es una de las áreas más activas y que más reconocimiento está teniendo por parte de instituciones públicas y privadas. Por lo tanto, yo, como coordinador, lo único que hago es hacerme eco de sus reivindicaciones y hacer que la organización sea una herramienta útil para avanzar en las demandas que ellas tengan. No hay políticas adecuadas y los datos son tozudos. Perdemos un 5% de población activa todos los años en el sector agrario y hay mucha gente que se está planteando abandonar el sector después de estar muchos años invirtiendo. Ahora se están planteando abandonar su sueño y eso es consecuencia de que no se están haciendo bien las cosas. La PAC ha conseguido expulsar a muchos agricultores y ganaderos del campo. En 20 años que llevamos ya de PAC, desde el 86 exactamente, la población activa agraria se ha reducido dramáticamente. Eso es consecuencia de la falta de rentabilidad. En los sectores, cuando son rentables, hay cada vez más activos y más empresas y, cuando no lo son, hay cada vez menos. Por lo tanto, creemos que la PAC ha estado muy mal orientada y lo que ha conseguido ha sido liberalizar los mercados, desproteger los sectores más sociales de la agricultura y la ganadería, desmantelar los mecanismos de intervención que garantizaban unos precios a los agricultores y desmantelar los aranceles que protegían a la Unión Europea de la invasión de productos de terceros países. Nosotros necesitamos que la sociedad urbana conozca los problemas del campo pero, sobre todo, lo que aportamos a la sociedad. En primer lugar, somos productores de alimentos. Esto es un bien básico. En segundo lugar, gestionamos más del 80% de la superficie. En tercer lugar, poblamos el medio rural, que es donde están las raíces de nuestra historia y nuestra cultura. Y tenemos un papel medioambiental que ni se reconoce ni se premia. Por lo tanto, creemos que una alianza de campo-ciudad es más necesaria que nunca. Tenemos que ser capaces de producir lo que la sociedad nos demanda de forma en que esta producción de alimentos sea respetuosa con el medio ambiente y en cantidad y calidad suficiente y, a cambio, lo único que pedimos es poder vivir dignamente de nuestro trabajo. Por último, en cuanto a la representatividad de la Unión, la voz de 25.000 familias a nivel estatal tarde o temprano se tiene que dejar oir en el Ministerio y en el lugar en el que se tomen las decisiones que nos afectan tanto a agricultores como a ganderos.